EP02 Peloponeso 09 El Oráculo de Delfos. Sociedad Anónima

Oraculo delfos

La Pitonisa de Delfos. Una señora que canalizaba la voz de Dios. Para decirlo de una forma alternativa: tenía un señor dentro que le venía grande…

El lugar más sagrado de Grecia. Donde la voz del Dios Apolo se deja oír… tras dejar el número de la tarjeta de crédito. Un lugar donde se hacía la geopolítica de la península griega. Y para darle más emoción, todo en verso…

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Para entender cada momento de la historia debemos comprender la forma de pensar de las gentes que vivieron en ese periodo.

Sólo unos pocos historiadores del futuro entenderán por qué hoy la gente adora a Belén Esteban y especularán con la idea de que Belén fue una estadista muy popular y que legisló para que cada español disfrutara de un ocio enriquecedor.

Incomprensible ¿verdad?. Algunos no lo entendemos ni siquiera hoy, con el fenómeno presente, pero no divagemos, que es vaguear dos veces.

Para entender la Grecia Antigua tenemos que conocer el Oráculo de Delfos.

El Santuario de Delfos y su oráculo es una especie de oficina en la Tierra, o Concesionario,  del Dios Apolo, que se aprestaba a contestar preguntas sobre el futuro a cualquier ciudadano griego que quisiera acercarse.

En las estribaciones del monte Parnaso y frente al Golfo de Corinto, en un maravilloso lugar que parece diseñado por Hollywood, se levanta el Santuario más conocido en la antigüedad. Funcionó durante mil años. A eso lo llamo yo éxito empresarial.

Porque entre otras cosas, además de ser el centro espiritual del mundo griego,  era también eso. Una empresa. Un centro de peregrinación al que acudían gentes de todas las clases sociales a hacer preguntas al Dios y a dejar un buen dinero a cambio de ese privilegio.

¿Cómo era posible que el oráculo tuviera esa fama? Es sencillo. Porque nunca fallaba.

Pausa dramática.

Os preguntaréis ¿cómo es posible que nunca fallara? Recordemos a esas gentecillas que cada noche televisiva levantan el país a base de barajar cartas y decir al consultante que va a encontrar trabajo o pareja y que todo le va a ir bien, y que no se preocupe por esa enfermedad terminal. Que se deje de medicinas y que moje un rabo de lagartija cortado en la luna llena con agua bendita. Y ahora tu tarjeta de crédito, guapo.

¿Veis por donde vamos? El Oráculo de Delfos hacía lo mismo. Decía a cada uno lo que quería oír. Para eso la Pitonisa, la portavoz del Dios, usaba un truco maravillosamente inteligente. Usaba versos deliberadamente confusos que podrían ser interpretados de muchas formas. Y sabemos que cada uno elige inconscientemente el mensaje que más le conviene. Flaquezas de la psicología humana.

Veamos un ejemplo. Guerra del Peloponeso. Atenas y Esparta se lían a bofetadas en el siglo V AC. Y cada bando envía su embajador para conocer el futuro de la guerra.

Escuchemos al embajador Ateniense:

– Hablad, Pitonisa, por boca de Apolo, el de la sagrada lira. ¿Qué destino espera a los guerreros de la Ática, protegidos por la sabia Atenea?

– Oh, hijo de Teseo, Teeseo que hayas tenido un buen viaje hasta este sagrado Santuario. Ante la espada de Mesenia no tendrás vacilación. El laurel de la Victoria te será concedido si durante el reinado de Nix y la ocultación de Helios sacudes la crin de tu montura y riegas tu vientre con el cáliz de Eros.

– Estoooo… gracias.

– Son 10.000.

El embajador ateniense sale del santuario con el rabo entre las piernas. Vamos, donde lo tenía al entrar. Se cruza con el embajador espartano. La Sagrada Tregua del Santuario les impide mentarse a las madres. Tras una mirada fría, el espartano se presenta ante el Dios.

– ¿Qué hay de lo mío?

– Oh, hijo de Lacedemonia, tu fuerte brazo será el llanto de los atenienses siempre que evites que tu sangre se mezcle con las aguas del río Axiós y evites la mirada de Hades, el oscuro. Permite a tus hijos morder la leche de la ubre de Gea. Y toma más vitamina C

– ¿Cuánto le has cobrao al ateniense?

– 10.000. A ti te lo dejo en 8.000 y la cabra.

¿Veis la mecánica? Ambos salían encantados creyendo saber lo que había y lo que no había que hacer. Si el resultado no era luego el esperado, el oráculo se escudaba en que había sido una mala interpretación de las palabras del Dios.

O en términos actuales, la adivina que lleva 20 años diciendo cada uno de enero que este año sin falta va a morir Fidel Castro le echa la culpa a Fidel, ,que toma mucha vitamina C, o asegura que en realidad está muerto pero su hermano Raúl lo oculta a la sociedad.

¿Veis lo que se descubre aprendiendo historia? Que no hay nada nuevo bajo el sol.

Pero un respeto al Santuario de Delfos. El lugar más sagrado de la antigüedad. Y uno de los más hermosos.

Si vais hoy no preguntéis nada a ningún Dios. Eso sí, si vais en verano preguntad por cualquier taberna y pedid un café frappe fresquito. Si los Dioses se manifiestan hoy, es en eso.

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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