EP 04 Cristianismo. The beginning 06 La lanza del destino.

La-Lanza-del-DestinoLa lucha de 2000 años por la posesión de la lanza que atravesó el costado de Jesús. La Lanza del Destino. La aventura de Indiana Jones no es nada comparado con esta gymkana histórica. Os lo cuenta Lorenzo Gallardo, que no es Spielberg, pero el chaval hace lo que puede…

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La Pasión de Cristo no es una cuestión solo de fe. Es un tema que genera también historia, arqueología y misterio. Y una fascinación que nos dura desde hace 2000 años.

Uno de los temas más noveleros y espectaculares de aquel hecho es la historia real o inventada de la lanza de Longinos, LA LANZA DEL DESTINO.

Aquí molaría poner un poco de música de Indiana Jones, pero El Punto sobre la historia tiene la música del gran Óscar Botello, que no es ninguna tontería.

Una práctica habitual tras la crucifixión era romper las piernas al desdichado para acabar antes con su vida, mira que detalle por su parte. Según el Evangelio de Juan, los soldados que estaban junto a Jesús pensaron que ya estaba muerto y decidieron no romperle las piernas. Simplemente se aseguraron de ello clavándole una lanza en el costado.

Un evangelio apócrifo incluso da el nombre del soldado que lo hizo: Longinos.

Poneos en la mentalidad de un cristiano en los primeros siglos de nuestra era. ¿Qué no darían por tener la sagrada lanza que atravesó el cuerpo de Cristo?

Aquí arranca una durísima competición por tener la lanza. La gymkana más grande de la historia, si lo queréis llamar así. 2000 años llevamos de concurso.

La primera referencia a la lanza aparece en 570. San Antonino cuenta que en el Monte Sión había visto la corona de espinas y la lanza. Atención, ya hacía 5 siglos del hecho. Ya entonces la lanza era de una antigüedad venerable. La misma distancia que nos separa a nosotros del nacimiento de Santa Teresa de JESÚS.

Un siglo después, alguien llamado Arculpus la ve la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. La historia se hace confusa. Parece que trozos de la lanza fueron llevados a Constantinopla.

Saltamos 8 siglos, como quien salta un bordillo. Constantinopla cae en manos otomanas en 1453. El sultán Bayaceto regaló la lanza al Papa Inocencio VIII, que de octavo tendría mucho, pero de Inocencio poco.

La intención del sultán era sobornar al papa que este siguiera manteniendo preso a su hermano Zizim en Roma, donde no pudiera estorbar al bueno de Bayaceto.

¿Qué pasa en este momento? Pues como se veía venir, que ya hay más de una lanza, o al menos porciones de esta. Una está en París, otra en Nuremberg y otra en Armenia.

Centrémonos desde este momento en la lanza que entonces estaba en Nuremberg, pero que desde ahora llamaremos la lanza de Viena.

Los emperadores del Sacro Imperio germánico aseguran su posesión desde el siglo X. Ya veis que nos movemos hacia arriba y hacia abajo como los precios. No, mentira. Los precios sólo se mueven hacia arriba.

Giros argumentales de película, incluyendo un enorme timo que hizo un noble llamado Von Hugel a principios del siglo XIX hicieron que la lanza acabara en Viena, como os contamos antes.

Ya llegamos a la batallita del tío Adolf. La mística nazi necesitada de símbolos, hizo de la Lanza de Longinos el centro de una espectacular escenografía de cara al exterior.

De cara al interior, lo creáis o no, existía el convencimiento de que el ejército que poseyera la lanza sería indestructible. No entraremos aquí en los disparates mesiánicos de Heinrich Himmler, uno de los tipos más malos de la historia, que para despistar, tenía una cara de contable de una empresa de alicatados que no podía con ella.

Afortunadamente, la invencibilidad de la lanza era un mito. En Abril de 1945 Hitler se casa con Eva Braun y pasa su viaje de bodas en una zanja ardiendo en gasolina. No sabemos si alguien gritó “vivan los novios”

El general Mark Wayne Clark encontró la lanza en un bunker secreto a 150 metros bajo tierra y la llevó a Estados Unidos, que la devolvió a Austria un año después. Atención, porque el mismísimo general Patton estaba obsesionado con la lanza. Patton era un genio loco. O un imbécil genial. Podríamos pasarnos años hablando de él, así que desde aquí os anuncio que algo haremos en El Punto sobre la historia.

La lanza no había sido objeto de investigación científica hasta el año 2003. Un estudio metalúrgico determinó que se fabricó en el siglo VII. Setecientos años después de lo que cuenta su leyenda.

Que no sea la lanza que atravesó el costado de Jesús no le quita ni un ápice de fascinación al objeto que ha recorrido siglos y siglos de historia.

Permitidme una reflexión sobre el turismo. Sí, fijaos que salto argumental, pero me vais a entender. Si se sabe todo esto, sabiendo la acumulación de guerras, sangre, traiciones, alta y baja política, fe, esperanza y odio que ha generado un objeto así. Si se sabe esto y se va a Viena. ¿Hay algo mejor que hacer que visitarla y verla con nuestros propios ojos? Es como mirar a la misma historia a los cara.

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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