EP 04 Cristianismo. The beginning 07. El origen de las procesiones explicado “paso a paso”

portarpaso476_0Seguro que os habéis preguntado alguna vez por qué en la Semana Santa española se celebran esas exhibiciones tan teatrales llamadas “Pasos”.

No es un invento del martes pasado. Tenemos que remontarnos a la Contrareforma católica del siglo XVI.  ¿Y qué tendrá que ver con esto la celebración gastronómica de la “matanza”?

May Rodríguez os lo cuenta a ritmo de saeta.

http://www.ivoox.com/ep-04-cristianismo-the-beginning-07-el-origen_md_4293974_wp_1.mp3″

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¿Por qué salimos en procesión en Semana Santa?

Desde el Punto sobre la Historia, queremos saber un poco más de todo esto, como siempre con rigor, y poniendo el punto, en eso, en la historia.

En Semana Santa salen por todas las geografías de estos reinos, distintos pasos de Semana Santa. Nosotros lo vemos como si esto fuese desde siempre. Pero nada es desde siempre, y todo hunde sus raíces en la historia, y por profundas que sean, ahí está el equipo de jardinería del Punto para excavar hasta donde sea necesario para comprender y divulgar.

Para empezar, ¿de dónde viene esta tradición? La semana Santa es un momento importante del calendario católico desde que roma es el centro de la Iglesia. Siempre se ha celebrado, pero no como estamos acostumbrados. Para ver las primeras expresiones que todos asociamos a esta semana, hay que remontarse varios siglos atrás.

Un tal señor Martín Lutero, clavó en la puerta de la parroquia del palacio de Wittenberg, en 1517, sus 95 tesis, con las que pretendía abrir un debate, un debate a la alemana, ya se sabe que tiene todas las papeletas de acabar como el rosario de la aurora. Y así fue. Este señor fue el impulsor de la Reforma Protestante.

La iglesia Católica respondió, con la que conocemos como, contrarreforma. El renacimiento dio muchas herramientas, no solo intelectuales, también artísticas. Y la Iglesia echo el resto, era necesario usar absolutamente todo lo que estaba a mano para responder a la herejía protestante.

Se rescata entonces una costumbre muy de estas tierras, la exhibición publica de la fe.

En este país tenemos algunas de los ejemplos con más mala leche de todos los tiempos. Como por ejemplo, ¡la matanza! Comerse a un cerdo es cosa de cada cual, pero comérselo entre todos es la mejor forma de evitar que algún vecino siguiese con sus practicas judaizantes, ya podías estar bien del estomago el día de san Martín, porque negarte a comer el cerdo que te brindaban, era jugártela de que te acusasen de judaizante. Del cerdo hasta los andares que se dice.

Otra con muy mala enjundia es la de cocinar Duelos y quebrantos el sábado, un plato con un buen montón de tocinazo en día santo de los judíos, era otra forma muy original de decirle a tu vecino, que para cristiano viejo, servidor.

Bien, la contrarreforma católica rescató esta práctica de manifestación pública de la fe, y entre otras, surgieron los pasos de Semana Santa.

Porque se llaman pasos, bueno, si investigáis un poco por ahí, veréis que mucha gente piensa que el nombre de Paso viene del latín, Passus, que efectivamente es una medida de longitud Romana, equivalente a Un metro y cuarenta y ocho centímetros. Eh ¿Qué ha pasado? ¿Hemos aprendido algo y no nos hemos dado ni cuenta?                                                                     ¿Quien ha sido? Bueno, bueno, no lancemos las campanas al vuelo tan rápido. Si efectivamente había una medida romana llamada passus, que equivalía pues eso, a unos dos pasos a ojo de buen cubero.

Pero los pasos de semana santa tienen lo mismo que ver con eso que servidor con los coleccionistas de sellos de Tanzania.

El nombre de paso viene del latin Passus, si, pero hay que investigar un poquito más para llegar al meollo, si vamos a las oraciones en latín, como por ejemplo, el credo, encontramos esta palabra en el verso, Sub Pontio Pilatos, passus et sepultus est, que en este contexto, significa, padeció, o sufrió.

De lo que se trata es de escenificar precisamente eso, el sufrimiento de Cristo, y hay que hacerlo de forma pública, hay que mostrar que se acompaña ese sufrimiento como si fuese propio, de ahí la figura del penitente, esencial en un paso de semana santa.

La contrarreforma uso todas las técnicas que pudo para que esta manifestación política y social de adhesión a la causa fuese efectista. Se recobró la figura de las hermandades, que eran las encargadas de montar la manifestación, pagarla y llevar a los militantes.

Para este fin, surge un verdadero movimiento artístico, el realismo religioso, con su punto álgido en el S. XVII, Se encargan a los talleres artesanos que habían experimentado con novedosas técnicas en la talla de madera policromada, así como en el estudio del cuerpo humano, y fruto de ese arte, podemos contemplar hoy, cristos yacentes, sufrientes, con una expresividad que si hoy conmueve, imagínate en la época, Vírgenes, Ángeles, y toda clase de figuras de vía crucis, con una humanidad y con un realismo que no podían dejar a nadie insensible.

La semana santa es en esencia, eso, la contrarreforma sacada a la calle y gestionada y pagada por los militantes católicos, para dejar claro, dos cosas, que van la procesión porque  son verdaderos católicos, y para dejar claro, quien no iba. Una mala semana para ponerse enfermo, y eso que siempre llueve!

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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