EP BR 05 No demandes a tu hamster. Historia de los juicios a animales.

Locuras-de-la-antiguedad-animales-acusados-y-llevados-a-juicioSí. Durante siglos los humanos hemos llevado a juicio a nuestros animales. Los registros medievales están llenos de estas demandas. ¿Para qué servía todo e sto? Fundamentalmente para que ahora nosotros pasemos un buen rato. Lorenzo Gallardo se lo pasado genial haciendo esta pieza. Seguro que vosotros también.

http://www.ivoox.com/no-demandes-a-tu-hamster-historia-los_md_4335891_wp_1.mp3″

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Antes de empezar hagamos un pequeño ejercicio. Todo lo que voy a contar es auténtico. Y absurdo. Muy absurdo, ya veréis. Pero no caigamos en el error en el que se cae siempre: Contemplar hechos históricos desde la mentalidad actual. Cuando nos juzguen desde el siglo 36 querremos que ellos hagan lo mismo con nosotros ¿verdad?.

Pero dicho esto… tampoco nos pasemos de comprensivos, porque en lo que voy a contar hay muucha tontería y mucho imbécil suelto.  Y eso sí que es eterno.

Durante siglos, muchos procedimientos judiciales no se limitaban a los humanos. Se sometía al brazo de la justicia a animales, pobrecicos ellos. Repasamos algunos ejemplos para que os echéis unas risas.

Apliquemos un esquema cronológico. Os lo pido por favor.

Isla de Cerdeña. La legislación civil del siglo XIV advertía al ganado de que si traspasaba una cerca se le cortaría la oreja al animal responsable. Y la reincidencia se pagaba. A la tercera se aplicaría la pena de muerte. La escolarización entre el ganado sardo de la época era prácticamente cero y había pocas probabilidades de que una vaca hubiera leído la ley en el Boletín Oficial del Estado. Había alguna que sabía recitar los reyes godos, pero poco más.

1479. Lausana, Suiza. El estado contra las cochinillas. Estos insectillos habían dañado los cultivos con esa costumbre tan idiota que tienen llamada “comer”.

El fiscal acusador aporta sus razonamientos: Las cochinillas no estuvieron dentro del arca de Noé sino que revolotearon sobre ella desafiando a Dios. Las cochinillas no son animales sino criaturas nacidas de la putrefacción.

Los argumentos del defensor de las cochinillas no nos ha llegado, pero no pudieron contrarestar la aplastante lógica del fiscal. Pensemos también por un momento en ese pobre abogadillo defensor al que le dicen en su bufete:

– “Hoy tienes un día duro en el tribunal”

-“¿Sí?, ¿qué caso me toca? ¿La viuda del sombrerero?, ¿el espantoso crimen de la abadía de Bellelay?

-No, las cochinillas.

-Ah.

El caso quedó visto para sentencia. Monseñor Benedicto de Montferrand, obispo de Lausana, anatemizó a las cochinillas con estas palabras: “Vosotras, las acusadas, asquerosidad infernal, vosotras, cochinillas, que ni siquiera seréis mencionadas entre los animales…”.

Tampoco sabemos si se colgó a alguna. Imaginaos el marrón para el verdugo si le encargan hacer eso. ¿Con qué se ahorca a una cochinilla? ¿Con hijo dental?

1534. Procesión de San José. Un irrespetuoso mastín protugués ladra a la imagen del santo. El Arzobispo ordena al perro que modere sus ladridos. El mastín portugués pasa del Arzobispo. El Arzobispo insiste. Al mastín se la pela el señor ese vestido tan raro y sigue ladrando. Fueron sus últimos ladridos. Fue quemado en la hoguera. No por escandaloso. Por hereje. Si es que estos perráncanos leen a Erasmo.

1690. De nuevo, unos insectos acuden al tribunal tapándose la cara para que su rostro no aparezca en los medios. El vicario del valle francés de Puy-de-dome acusa a las orugas de estar acabando con las cosechas y las condena al destierro.

Las orugas se hacen las sordas (o lo son, no tengo ni idea) y pasan de irse. Ante tamaño desafío, las orugas sufren la condena que más les aterroriza. Son excomulgadas. Ese momento coincide por suerte con su transformación en mariposas así que el problema desaparece. Cómo sobrevive después una mariposa excomulgada es algo que no nos atrevemos a imaginar.

1846. Un interesante giro a la jurisprudencia. Un cerdo alemán le muerde las orejas a una niña. La policía sacrifica al animal, suponemos que para hacer salchichas de Frankfurt. Eso sí, el dueño es condenado a pagar una dote a la niña, según el tribunal “para que la niña, desorejada, se pueda casar algún día”. Estos alemanes, siempre tan previsores.

Son sólo unos casos entre millones. Investigad un poco porque os lo vais a pasar bomba. Y recordad, si vuestro perro destroza una par de zapatos no se os ocurra demandarlo en el juzgado. Que hay mucho atasco y seguramente el perro se declarará insolvente.

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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