EP06 II Guerra Mundial. 02 Hola, soy Winston Churchill

speeches_churchillLa mejor forma de conocer a uno de los grandes estadistas del siglo XX. Un señor pegado a un puro que tuvo se mantuvo firme en momentos en los que incluso desde su país le presionaban para rendirse ante Hitler. El pequeño pero gran Diego os lo cuenta como nadie.

http://www.ivoox.com/ep-06-lo-no-sabiais-sobre-la_md_4461533_wp_1.mp3″

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Hola, soy Churchill. Winston Churchill.

Me conoceréis porque soy el tío gordoncho, caraperruno y mascapuros que dirigió la victoria de Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial. Sí, amigos, si ganamos la guerra, fue gracias a mí. Winston Churchill.

Soy político, periodista, británico, historiador, carismático, estadista, aristócrata, corresponsal de guerra, oficial del ejército, escritor, primer ministro, furibundo conservador, artista, líder nato y uno de los diez personajes más influyentes del siglo XX.

Me dieron el premio Nobel de Literatura por escribir un tocho sobre la Segunda Guerra Mundial.

En el periodo de entreguerras, la gente pensaba que estaba acabado. Me dediqué al arte, a calentar escaño en el Parlamento, y a coger kilos y más kilos.Tenéis que ver mis fotos de jovencito.

Pero, en cuanto Hitler llegó al poder, me convertí en su mayor enemigo. Bueno, en su único enemigo. Yo, venga a advertir y a advertir, que viene el lobo, que viene el lobo, y nadie me hizo caso. Y encima me llamaron alarmista, farsante, trapalón, patrañero, falsario, novelero y exagerao.

En menos que canta un gallo, Hitler había invadido Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo y Francia. Sí, Francia también.

Y en esas dimitió el Primer Ministro, ¿cómo se llamaba?, y el pueblo se volvió hacia mí. ¡Churchill, Churchill, te queremos!Y me dejaron solo. Menudo marrón.

Los rusos y los americanos me dieron la espalda. Durante 18 meses, yo solito, Winston Churchill, fui capaz de plantar cara a la Alemania nazi.

Mi gran mérito fue negarme a aceptar la derrota, la rendición o una paz deshonrosa para el Reino Unido. ¡Cuántas erres! Desde la radio, yo solito arengaba a mi pueblo, ¡Ciudadanos británicos!, para dar ánimos. Que me dejas un micrófono y soy más feliz que una perdiz de regaliz.

Y, a lo tonto, a lo tonto, llegó el día D, le dimos la vuelta a la tortilla, se acabó la guerra y yo me convertí en un héroe.

Y entonces, perdí las elecciones. Después de haber traído la paz a los hijos de la Gran Bretaña, no me votó ni el Tato.

Y esto es lo que hay.

Soy Churchill, Winston Churchill.

¡Ese soy yo!

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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