EP06 II Guerra Mundial. 04. 15 cosas (o más) que (a lo mejor) no sabías

puzzle 15Bueno, a lo mejor sabías alguna. Pero seguro que te sorprenden las demás. Una colección de pequeñas historias perdidas dentro de la gran historia de la Segunda Guerra Mundial. Podéis usarlas para fardar de saber más que nadie sobre la guerra en una fiesta. David Botello os lo cuenta al oído con su maestría habitual.

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Quince cosas (o más) que (a lo mejor) no sabías de la II Guerra Mundial

1. La flor en el culo de Churchill

Tenía una potra que no se la creía. Winston Churchill salvó la vida en numerosas ocasiones. Contemos:

Una. Los Boers le hicieron prisionero en la guerra de Sudáfrica. Consiguió huir, llegó a un pueblo y llamó al azar a una puerta.Pues resultó que era la única casa en 40 km a la redonda en la que vivía un ciudadano británico. Se salvó.

Dos. En la Primera Guerra Mundial, su trinchera fue bombardeada justo después de que la hubiera abandonado. Se salvó.

Tres. Durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill siempre entraba en su coche por la puerta derecha. Un buen día, se detuvoantes de entrar, dio la vuelta y entró por el otro lado. En mitad del trayecto, cayó una bomba alemana que voló el lado derecho del vehículo.Se salvó.

Cuatro. En una ocasión, le invitaron a una exhibición aérea. En el último momento,decidió no acudir.Uno de los aviones de la exhibición se estrelló contra la tribuna presidencial y mató a todos sus ocupantes. Se salvó.

Cinco. Durante una cena en su casa con unos ministros, comenzó un bombardeo alemán; él siguió comiendo hasta que, de pronto, se levantó, se dirigió a la cocina y, muy educadamente, ordenó a los sirvientes que bajasen al refugio. Un par de minutos más tarde, una bomba destruyó la cocina. Se salvaron.

Y Seis… A continuación.

2. Objetivo: ¿Leslie Howard?

Un punto para la Historia del Cine. Leslie Howard, el actor británico, no tuvo tanta suerte como Churchill. El 1 de junio de 1943 se montó en un avión de pasajeros que salía de Lisboa hacia Inglaterra. Un par de horas después, ocho cazas alemanes lo derribaron frente a las costas de La Coruña.

Nadie sabe todavía a qué se debió este ataque, aunque lo más probable es que los servicios secretos alemanes pensaran que Churchill, el hombre afortunado, iba en ese avión.

La cosa parece ser que el contable de Leslie Howard era igualito, igualito que el Primer Ministro: bajito, gordoncho, fumador de puros y con sombrero. Un espía nazi vio al contable, le confundió con Churchill y avisó a sus superiores.

El resto es historia. Otro golpe de potra del afortunado Churchill y una desgracia para Leslie Howard, el hombre que encandiló con su caidita de ojos a la mismísima Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó.

3. Atentados contra Hitler

¡Loco y con suerte! Hitler escapó de las garras de la muerte en varios atentados, que pretendían acabar con él antes de que él acabara con toda Europa. Sobrevivió a más de cincuenta intentos de asesinato. Y siempre se salió con la suya. Siempre.

4. Las desgracias de Max Planck

El científico alemán Max Planck fue el padre de la teoría cuántica. Gracias a él, otros, por ejemplo Einstein, pudieron desarrollar sus trabajos sobre la energía atómica.

Su vida personal fue una desastre: en 1909 murió su primera esposa, Marie Merck, y Planck se hizo cargo de sus cuatro hijos.

Su hijo pequeño, Erwin, murió en la Primera Guerra Mundial.

Un año después, su hija Gretemurió en el parto de su primer nieto.

Dos años más tarde, murió su hija Emma, gemela de Grete, en su primer parto. Se había casado con el marido de su hermana.

Durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba aliada destrozó su casa. Se perdieron todas las notas, artículos y trabajos de Planck.

Poco antes de acabar la guerra, los nazis detuvieron y ejecutaron a su hijo mayor, Karl, acusado de participar en un complot para asesinar a Hitler…

A pesar de haber perdido su casa, a su mujer y a sus cuatro hijos, Planck continuó trabajando hasta que murió a los ochenta y nueve años.

5. Hitler, la física cuántica, la cerveza y los pescadores

¿Qué tiene que ver Hitler, la física cuántica, la cerveza y los pescadores? La respuesta correcta es… Niels Bohr, Premio Nobel de Física y diseñador del «modelo atómico», que sigue siendo la manera en que todos nos imaginamos un átomo.

Cuando los científicos alemanes intentaban escapar de los nazis, se refugiaban en el Instituto de Física Teórica que Bohr tenía en Copenhague, ubicado en una mansión que había donadoCarlsberg, el cervecero danés. Cuando los nazis ocuparon Dinamarca en 1940, le cerraron el chiringuito, y Bohr huyó a Suecia en un bote de pesca.

6. Los nazis y La Guerra de las Galaxias

George Lucas se inspiró en Hitler y la estética nazi para crear al Imperio de La Guerra de las Galaxias.

Su aura siniestra, la estética militar, la esencia soldadesca y el aire organizadamente genocida de La Estrella de La Muerte estaban inspirados en los nazis.

Aunque lo cierto es que Hitler nunca consiguió la simpatía que genera DarthVader, un villano de película.

7. La D del Día D

A pesar de las leyendas que giran alrededor, la «D» del Día D no significa absolutamente nada.D es un término genérico militar para referirse al día en el que se inicia algo. El Día D señalaba el inicio de la Operación Overlord, el nombre en clave de la invasión de Normandía.

8. Los gastos del Día D

Solo la planificación del Día D supuso un gasto extraordinario para las tropas aliadas. En los ensayos y las operaciones de preparación, celebradas entre abril y mayo de 1944, se perdieron 12 000 hombres, entre heridos o muertos, y más de 2000 aviones. Casi nada.

9. El póker de Owens

Menudo careto se le quedó a Hitler.Se celebraban los Juegos Olímpicos de Berlín, 1936. Hitler pretendía demostrar su teoría de la superioridad racial aria. Y entonces apareció JesseOwens, que era negro, o afroamericano, y se llevó cuatro medallas de oro, cuatro. Owens se convirtió en el primer atleta de la historia en conseguir un Póker de medallas, uno de los triunfos más famosos en la historia olímpica.Y, lo mejor, le aguó la fiesta a Hitler, y dio al traste con la demostración de la teoría. Un puntazo. Esta igual os la sabíais, pero lo más sorprendente es que, en la Alemania nazi, a Owens se le permitió viajar y hospedarse en los mismos hoteles que los blancos, un derecho que todavía no habían conseguido los afroamericanos en los EEUU.

10. La paradoja del médico de Hitler

Según algunos historiadores, Hitler sufrió un cáncer de garganta.Asustado por la enfermedad, quiso tener cerca un científico eminente que conociera bien el tema. Se encontró con Otto Heinrich Warburg,Premio Nobel de Medicina, uno de los grandes científicos del momento y uno de los pioneros en la investigación del cáncer.El Dr. Warburg pensaba que la enfermedad se debía a la mala alimentación. Así que ni comía, ni permitía comer a sus pacientes, nada que no pudiera controlar. Esto quiere decir que, de confirmarse los rumores, el Dr. Warburg puso a Hitler a dieta estricta.

Pero, lo más sorprendente de esta historia es que el Dr. Warburg, el oncólogo de Hitler… era judío.

11. Pervitin y metadrina, las drogas del ardor guerrero

Luchaban colocados. Los nazis pensaban que una droga, el Pervitin, podía ayudarles a ganar la guerra. ¡No me extraña! El Pervitin es una metanfetamina, parecido al speed, que aumenta la confianza en uno mismo, la concentración y la voluntad de asumir riesgos, y, al mismo tiempo, reduce la sensibilidad al dolor, el hambre, la sed, y la necesidad de dormir. Perfecto para el ejército alemán. Entre abril y julio de 1940 se suministraron más de treinta y cinco millones de tabletas de Pervitin.

Muchos pilotos de la RAF (las fuerzas aéreas británicas) consumieron metedrina para mantenerse despiertos y alerta en vuelos nocturnos o prolongados. Los medios británicos llegaron a publicar: «La metedrina ha ganado la batalla de Inglaterra».

Lo malo es que el Pervitin y la metadrina tenían efectos secundarios y un tremendo poder adictivo. Los oficiales acabaron enganchándose y los soldados, Drogadictos perdidos.

12. Stalin en El Planeta de los Simios

Stalin estaba como una cabra. Buscando un soldado perfecto e invencible, financió la creación de un ejército de humancés, una raza de híbridos entre monos y humanos, que combinarían la fuerza de los simios y la inteligencia humana.

El padre de la idea, el que le vendió la moto a Stalin, fue Ilya Ivanovich Ivanov, un biólogo ruso especializado en inseminación artificial que ya había creado dos nuevas especies: el zubrón (cruzando una vaca y un bisonte) y el zedonk (cruzando una cebra y burro).

Primero se aprovechó del Instituto Pasteur, de París, para experimentar con chimpancés. Luego consiguió que Moscú aflojase un pastón para inseminar a hembras de chimpancé con esperma humano, sin resultado. Por último, decidió darle la vuelta a la tortilla, inseminando a mujeres con esperma de chimpancé. El resultado: le echaron de Francia. Y volvió a Rusia.

Cuando estaba todo preparado para seguir con sus experimentos, cuando consiguió cinco voluntarias para dejarse inseminar… se le murió el chimpancé, a Stalin se le acabó la paciencia y nuestro científico loco acabó en Siberia. ¡Qué cosas!

13. Los nazis y la picaresca

Un grupo de científicos alemanes se trasladó a España para hacer un estudio antropológico sobre los descendientes de los colonos alemanes en la zona de Sierra Morena.

A todos los paisanos que presentasen un certificado de nacimiento, expedido por la parroquia, en el que constara un apellido alemán le daban cinco pesetas por dejarse tallar y medir el cráneo. La noticia corrió como la pólvora: unos alemanes pagaban por dejar hacerse pruebas.

Y por aquí asoman los hijos del Lazarillo. Por una pequeña propina, el sacristán emitía certificados de bautismo con apellido alemán. Incluso llegó a emitir certificados para una misma persona, en los que solo cambiaba el nombre propio. Así, un mismo paisano podía cobrar varias veces, como si fueran mellizos, trillizos y hasta cuatrillizos… Una de las grandes conclusiones de aquel estudio fue que por aquellos lares eran muy frecuentes los partos múltiples. ¡Menuda fertilidad alemana!

14. Dos médicos contra los nazis

Cuando Hitler invadió Polonia y empezó a establecer campos de exterminio, un par de médicos rurales se preguntaron qué podían hacer para evitar que deportasen a sus paisanos.

Los médicos, Lazowski y Watulewicz,se habían dado cuenta de que existía una bacteria casi inofensiva, Proteus OX19 para los amigos, que daba falsos positivos de tifus, una enfermedad mortal.

Así que decidieron inyectar la Proteusal primer deportado, y le enviaron una muestra de sangre a los alemanes para que la analizaran. Dios positivo, y se salvó.

Visto el éxito, propagaron la infección en un par de pueblos e hicieron correr la voz de que había una epidemia.Los alemanes los pusieron en cuarentena y enviaron a su propio equipo médico para que investigara.

Parecía el fin de su artimaña, pero tuvieron suerte. Cuando llegó el equipo médico, los polacos les rindieron homenaje ofreciéndoles un banquete regado con ingentes cantidades de vodka. Y, como postre, les enseñaron el cuerpo de un anciano que había muerto de anemia, diciéndoles que era la última víctima del tifus.

El informe confirmó la epidemia y los nazis abandonaron el lugar.

Lazowski y Watulewiczhabían salvado a ocho mil personas de los campos de concentración.

15. La amenaza fantasma

Un mago británico convenció al ejército de que se podía utilizar el ilusionismo para engañar a los nazis. Así se creó la A-Force, una unidad a la que todo el mundo llamaba la Banda Mágica, encargada de técnicas de camuflaje y engaño.

Como las operaciones de la Banda Mágica eran secretas, no se sabe si tuvieron algún éxito o no. Peor se sabe que construyeron una maqueta a tamaño real del puerto de Alejandría o que camuflaron el canal de Suez y muchas líneas de ferrocarril…

Al mismo tiempo, en Estados Unidos montaron el llamado Ejército Fantasma, formado por profesionales del Hollywood: artistas, diseñadores, técnicos de sonido, maquilladores y fotógrafos. Su misión era crear réplicas de ejércitos, armas, carros de combate o aviones para distraer a los nazis y permitir que el las tropas aliadas avanzaran sin contratiempos.

La magia del cine nunca llegó tan lejos.

16. Cómo fugarse jugando al Monopoly

Durante la Segunda Guerra Mundial, el servicio secreto británico utilizó una edición especial del Monopoly para preparar la fuga de sus prisioneros de guerra.

El juego camuflaba en su interior un mapa de la zona impreso sobre seda (puesto que el papel se podía estropear si se mojaba), dinero de curso legal, instrucciones para la fuga, contactos de la resistencia y pequeñas herramientas, como limas o brújulas, camufladas en el juego.

Los paquetes se entregaban a través de la Cruz Roja Internacional, que colaboró sin darse cuenta con uno de los mayores y mejor orquestados planes de fuga colectiva.

El resultado de esta y otras artimañas fue que, en total escaparon más de treinta y cinco mil prisioneros de guerra aliados. ¿Cuántos de ellos jugarían al Monopoly?

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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