EP06 II Guerra Mundial. 05 Japoneses que sobrevivieron a las DOS bombas nucleares.

1Sobrevivieron en Hiroshima el 6 de Agosto del 45 y se refugiaron en Nagasaki, donde les cayó la segunda bomba atómica. Eso es a lo que llamo una semana dura. ¿Fue gente con suerte? ¿O todo lo contrario? Lorenzo Gallardo os cuenta la desconocida aventura de estos pobrecillos…

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Una fascinante y muy desconocida historia, al menos en occidente, sobre la Segunda Guerra Mundial es lo que les ocurrió a algunos ciudadanos japoneses en los últimos días de la guerra. Literalmente los últimos días. Concretamente los días 6 y 9 de Agosto de 1945.

Muchas veces para promocionar películas, novelas o series se usa la frase “días que cambiaron el mundo”.

Bueno, si algunos días de verdad cambiaron el mundo fueron esos de principios de Agosto del 45. Una bomba nuclear destruyó Hiroshima y 3 días después su hermana destruyó Nagasaki.

A veces el mundo lo cambia una idea, y otras veces lo cambia la tecnología. Y muchas de ellas es concretamente la tecnología bélica. Os doy dos ejemplos breves de tecnologías militares que han cambiado el mundo.

Os invito a investigar por vuestra cuenta, como digo siempre, para que flipéis.

El estribo, que llegó a Occidente desde China via hunos y via Bizancio y que cambio radicalmente la forma de usar la caballería. Exagerando un poquito, pero no mucho, el uso del estribo, o mejor el empeño de los romanos en no usarlo, fue clave en momentos que supusieron el fin del imperio.

El arco largo inglés. Un nuevo tipo de arco que cambió el modelo militar medieval y trajo también cambios sociales

Gracias a él la guerra de caballería pesada, aquellos tipos con 70 kilos de chapa encima, dejó de existir. Las flechas del arco largo atravesaban las armaduras como papel de fumar. Leed “Enrique V” de Shakespeare, (bueno, venga, vale con ver la película de Kenneth Branagh) y veréis la Batalla de Agincourt, donde unos ingleses infinitamente superados en número por los franceses vencieron por K.O gracias al arco largo.

En la obra de Shakespeare Enrique V dice eso de “Que nadie en Inglaterra se glorie de esta victoria pues Dios luchó a nuestro favor”.

Más que Dios, fue el Arco largo, pero dejémonos de teologías y volvamos al siglo XX.

Voy a hablaros de los nijū hibakusha. Dicho con acento samurái debe molar más.

¿Qué es un nijū hibakusha? Es una persona que estaba en Hiroshima el día 6 de Agosto. Le cayó encima la bomba atómica y sobrevivió. Esto ya por sí es una hazaña.

Pero un nijū hibakusha no es sólo eso. Es un tipo que tras la explosión de Hiroshima (80.000 muertos instantáneamente y muchos miles más como consecuencia de la radiación) decidieron que había que refugiarse en otra ciudad.

Y van los tipos y se refugian en Nagasaki. Tres días después les cae la segunda bomba atómica.

Y vuelven a sobrevivir.

Eso es un nijū hibakusha. Un superviviente a dos bombas atómicas.

Bien, hay quien dice que es gente con mucha suerte.

Yo, particularmente creo que si tener suerte es que te caigan dos bombas atómicas en 3 días… pues casi que lo dejamos. Y esa suerte yo se la deseo a otro. A mi peor enemigo concretamente. Al que me insultaba en el colegio por ser gafotas, leer y tartamudear. Es un ejemplo…

Las estadísticas son un poco confusas. El gobierno japonés reconoció a 34 hibakushas. Otras instituciones dan la cifra de 160. De cualquier forma, es un club en el que nadie querría estar.

Por contar en cierto detalle como debieron ser aquellos días os voy a hablar de Tsutomu Yamaguchi. Que vivió hasta el 2010 con 93 años y que tuvo una vida que es un ejemplo en muchos sentidos.

Yo siempre he pensado… si eres Tsutomu Yamaguchi y después de esos días alguien te pregunta eso de “bueno, ¿qué tal te ha ido la semana?”… ¿Cómo contestas a eso? O sea, ¿qué dices?, bueno regular, me han caído dos bombas atómicas, pero por lo demás bien…

Vayamos a la mañana del 6 de Agosto en Hiroshima. Yamaguchi era ingeniero en la compañía Mitsibishi y aquella mañana estaba a punto de coger el tren junto a dos compañeros de trabajo. Ni siquiera era de Hiroshima. Estaba allí en un viaje de negocios. En ese momento descubrió que le faltaba un documento con un sello que necesitaba para viajar. Se dio la vuelta y tras recorrer unos metros.…

El infierno.

Un fogonazo le cegó y lo lanzó a muchos metros de distancia. Tuvo la suerte, es un decir, de estar a 3 kilómetros de la zona cero. Despertó quemado y con los oídos zumbando. Miró a su alrededor y sencillamente, Hiroshima no estaba.

Tenía quemaduras en la parte izquierda de su cuerpo. Arrastrándose llegó a un refugio donde pasó la noche junto a cientos de aterrorizados y moribundos habitantes. Allí encontró a sus dos amigos, también milagrosamente vivos.

Yo no soy capaz de imaginar el shock físico y emocional de algo así, la verdad. Pero hay gente hecha de otra pasta. Decidió coger un tren hacia Nagasaki para alejarse de los restos humeantes de Hiroshima.

Atención. Pensemos en esto cuando no vamos un día al trabajo porque tenemos un poco de gripe. Este tipo, quemado, medio sordo y con síntomas de envenenamiento por radiación se presentó en las oficinas de su empresa en

Nagasaki asegurando que estaba listo para seguir trabajando. ¡¡Al loro!!. Si alguna vez alguien ha tenido un buen pretexto para cogerse una baja ha sido él. Y no lo hizo.

Estamos en Nagasaki. A las 11 de la mañana estaba describiendo la experiencia de la bomba de tres días antes cuando vio el reflejo plateado de un bombardero americano. Los que le escuchaban no entendieron por qué de repente Yamaguchi se tiraba al suelo y se cubría la cabeza con las manos.

Unos segundos después, el segundo regalito de la semana.

La onda expansiva barrió la zona llevándoselo todo con un viento huracanado y abrasador de 400 kilómetros por hora. Yamaguchi que estaba de nuevo a 3 kilómetros del centro de la explosión sobrevivió otra vez. Pasó diez días con enormes fiebres y sin poder cambiar los vendajes hechos harapos de las primeras quemaduras.

Y sobrevivió.

Con los años, tanto él como su familia sufrieron efectos de la radiación. Pero sobrevivió.

Y decidió dedicar su vida a ser un recordatorio de la imbecilidad humana. Conferencias, libros, actos mediáticos. El tipo se había ganado el derecho a contar una historia.

Hoy es desconocido, pero estuvo a punto de ser tan popular como los personajes de Avatar. Porque el director de cine James Cameron, ya sabéis, el creador de algunas peliculillas de nada como Titanic y Avatar estuvo a punto de rodar una película sobre su historia.

Si lo hubiera hecho, no estaría yo aquí contándoos esto, puesto que lo tendríais hasta en la sopa.

Escribió incluso poemas, me temo que mal traducidos al inglés. Algunos son escalofriantemente hermosos.

Hoy Yamaguchi San (he usado la terminación San, que muestra respeto) descansa por fin.

Ojalá sus nietos, biznietos y sucesores no tengan jamás que enfrentarse a algo como lo que sufrió este hombre.

Y los nietos, biznietos y sucesores de cualquiera.

Es un deseo sincero de El punto sobre la Historia.

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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