EP07 Momentos tontos de la Historia. The very Best. 06. El Inolvidable Franz Reichelt, inventor del traje paracaídas.

sastreAunque no lo parezca, lo que contamos es absolutamente verídico. El IMPRESIONANTE DOCUMENTO de los últimos minutos de Franz Reichelt. Un sastre que inventó un traje paracaídas y lo probó con éxito limitado en 1912. Lorenzo Gallardo se atreve a hacer una entrevista al inventor a 57 metros de altura. Un momento para la historia del paracaidismo y de la tontería.

http://www.ivoox.com/ep-o7-momentos-tontos-historia-the_md_4582760_wp_1.mp3″

Ir a descargar

Buenos días, señoras y señores

Efectivamente nos encontramos en la Torre Eiffel…

preciosa a estas horas de la mañana, empapada de rocío, al fresquete que hace en París todo el año, digan lo que digan los anuncios esos de tíos en camiseta de rayas paseando al borde del Sena y tocando el acordeoncillo ese pequeñajo y malsonante.

Hoy es 4 de febrero de 1912.. Por la mañana tempranito, que ya podrían estos señores hacer los eventos por la tarde y al calorcito. Pero no, somos franceses, Vive la Grandeur de la France, aunque cojamos una pulmonía…

Nos acompaña, bigote en ristre y ojillos ilusionados Messieu Franz Reichelt. Buenos días, mesieu.

-Buenos dias, buenos días.

– Puede usted presentarse? Es que yo llevo aquí media hora y ya estoy harto de Paris y no me apetece hablar…

. Si, como no. Me llamo Franz Reichelt. Soy nacido en Austria de toda la vida y bueno, pues estoy en París a ver su me busco la vida. Es que está la cosa muy mala.

-¿A qué se dedica usted, buen hombre?7

– Soy sastre. Una cosa que me gusta a mi mucho de ser. Sastre vocacional. Le tira a usted la sisa, esa ¿se ha dao cuenta?.

– Pues no, no me dao cuenta, porque yo lo que quiero es tomarme un chocolate caliente o algo porque esto es un sindios. Dígame, buen hombre ¿por qué estamos aquí en plena Torre Eiffel, a 57 metros de altura y con las pelotas metías pa dentro del frio?

-Pues yo se lo explico con todos cariños y con lujo de detalles. He diseñado un traje paracaídas.

 .- Un traje paracaídas, dice usted.

Si, señor, un traje para caídas.

 Me confirma usted entonces que ha diseñado un traje paracaídas.

Si seño, mesié. Modestamente.

 ¿Y en qué consiste el traje? , descríbalo si es usted tan amable, con esa amabilidad tan austriaca de que usted hace gala…

– Pues yo siempre he sido muy de Leonardo da  Vinci. En casa siempre hemos sido muy de Leonardo da Vinci y a mi sus inventillos de paracaídas pues siempre me han llamado a m la atención austriaca esta que tengo y me he dicho a mí mismo, “pues voy a diseñar un traje paracaídas” Me lo he dicho a mí mismo en austricao, ¿sabe usted?. Ahora estamos hablando en francés, pero vamos yo cuandfo hablo conmigo mismo, me hablo en austriaco. Austriaco sencillo, pa entenderme yo.

 Y, pues nada aquí estoy ya con el traje puesto. Le explico yo. El traje tiene 30 metros cuadraos de tela y según mis cálculos austriacos, cualquier persona que salte desde una altura digamos de mal rollo, caerá como una pluma suavemente acariciado por el viento y con final feliz, como una china que yo me sé.

 -¿Y este invento lo ha presentado en algún sitio? ¿Quiere montar usted una star-up o algo?

Presenté el proyecto con unos powerpoints austriacos mu bien hechos en la  Ligue Aérienne at the Aéro-Club de France”. Y parece que no apoyan a los emprendedores. Porque me dijeron, que esto… no… vamos que no… ¡que no!

 -¿Y lo ha probado usted?

-Pues sí, en Austria somos muy de probar las cosas. Y la primer vez se lo puse a un maniquí. Lo tiré y… bueno, pues, era un proyecto en fases iniciales y el maniquí se escojonció de arriba a bajo. Yo en ese momento tan. Emocional para todos, arguí, que es una cosa que hacemos mucho los sastres austriacos, que la cosa falló porque un maniquñi no puede abrir los brazos, que es lo que hay que de hacé.  Luego hice un segundo intento, ya conmigo como conejillo de arabia de esos. Y bueno, los resultados fueron prometedores, sobre todo para los fabricantes de escayolas, que vieron mercao.  Salté desde unos 10 metros y bueno, abajo había una pila de heno, que de alguna manera fue un hallazgo. No acabó de producirse un despliegue correcto del traje y decidí que… bueno, como buen austríaco que soy, pues había que probarlo en más altura.

 Y aquí estamos, con el permiso de usted.

 –Ya que hablamos de permisos, ¿cómo han sido las gestiones para llegar a este momento…?

 -Es una pregunta interesante, porque después de dar la paliza hasta que les han sangrao las orejas, me han permitido hacer este primer salto de prueba tras firmar un papelillo que exime de responsabilidad a las autoridades parisinas, que pa esos son muy suyas. Claro, muy nuestras no van a ser.

 Y aquí estamos, así que con su permiso, yo ya voy saltando ¿eh?

-Mucha suerte, mesie Reichelt. Nosotros nos apartamos un poco para no aparecer en el plano, ya que además de mi, se han congregado 30 periodistas y dos cámaras de pathe news, que captarán todo lo que ocurra para que ustedes lo puedan ver el el futuro youtube tecleando sastre torre Eiffel.

Señoras, señores, hoy la Torre Eiffel huele a historia.

(Voz baja) Ahí está nuestro sastrecillo valiente. En el mismísimo borde. Parece que duda, es lo que llamaban los filósofos una “duda razonable” porque señoras y señores, el costalazo   que hay desde aquí arriba es fino, fino…

Parece que se prepara mentalmente.… no acaba de dar el paso. Ese paso que le puede llevar a la gloria eterna. Al panteón de los héroes. Al Olimpo de los dioses de la ciencia…

Estamos a la espera. Ahí va, ahí, ¡salta…!

(Silencio)

 Devolvemos la conexión a Prado del Rey. Un abrazo a la viuda. Otro a embajador austríaco, que SIN DUDA se sentirá muy orgulloso de la valentía manifiesta de este hombre. Y de los 14 centímetros de agujero que ha provocado en el suelo de París. Y otro saludo entrañable a la Asociación vienesa de Mentecatos, donde este hombre, sin duda alguna ocupará un lugar privilegiado.

Nada más que decir… voy a ver si bajo de aquí y me tomo un chocolate caliente, o algo más fuerte a ve si se me pasa la impresión de ver a un austriaco escojonciarse los cuerpos de mala manera.

Adelante estudios centrales.

Anuncios
Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: