Efemérides. 11 de junio de 2002. Meucci inventa el teléfono

No, querid@s Punter@s, no se trata de un error.

Tal día como hoy, en el año 2002, el Congreso de los Estados Unidos reconoce, ¡por fin!, que el inventor del teléfono no fue Alexander Graham Bell, sino el italo-estadounidense Antonio Meucci.

El tipo que inventó el primer sistema de transmisión de sonidos a través de cables eléctricos fue un tal Antonio Meucci. Llamó a su nuevo invento teletrófono. Podrías pensar que a lo mejor por eso no triunfó. Cuesta imaginarse un invento con un manzanita en la espalda que se llame iTrophone.

Pero no, no fue por el nombre. Meucci, un ingeniero mecánico italiano, tiene una historia en la que se mezclan la mala suerte, la pobreza, la burocracia, las desgracias personales y las conspiraciones.

Allá por 1860 hizo una pública demostración de su invento en Nueva York, en la que consiguió que se escuchase la voz de un cantante a una distancia respetable. La prensa italiana de Nueva York se volvió loca, pero es asunto no pasó a mayores.

Meucci empezó a malvender los derechos de sus otros inventos para poder sobrevivir. Entonces sufrió un accidente en un barco a vapor. Su esposa empeñó los trabajos de Meucci por 6 dólares. Cuando se repuso y volvió para recuperarlos, el dueño de la casa de empeño dijo que se los había vendido a un hombre joven, al que nunca se identificó.

Meucci se puso las pilas para reconstruir su teléfono. Sabía que el joven desconocido podría robarle la patente. Pero era más pobre que las ratas. Y no podía permitirse los 250 dólares que costaba una patente en Estados Unidos. A cambio, en el registro le ofrecieron un impreso para un trámite preliminar por un módico precio de 10 dólares al año. Parece ser que pudo, por fin, pagarlo en 1871. Solo pudo renovarlo un par de años más, hasta que en 1874 dejó de pagar y su trabajo se perdió.

Ofreció una demostración a una filial de la Western Union Telegraph Company. En plan genio del marketing, le cambió el nombre a telégrafo parlante. Al fin y al cabo, era una empresa de telégrafos. Los de la Western le empezaron a marear por los vericuetos de la administración de la empresa, hasta que, dos años después, pidió que le devolvieran su material. ¡Pero se lo habían perdido!

La señora Meuci, por lo que se ve, estaba de las piernas y no podía bajar a la calle. En 1875, nuestro amigo el inventor construyó un teléfono para poder hablar con ella desde la oficina y pedirle que le fuera preparando la comida o cosas así.

En 1876, Bell patentó una versión ligeramente mejorada del teletrófono. Al parecer, aunque esto nunca se ha podido probar, llevaba un par de años estudiando los materiales de Meucci que había “perdido” la filial de la Western Union. Cuando Meucci se enteró de que le habían robado su idea, puso el grito en el cielo y le pidió a su abogado que pusiera una reclamación, pero el abogado nunca lo hizo, no se sabe si por negligencia o por otro tipo de tejemanejes.

El amigo de un amigo de un amigo le contó que toda la documentación referente a su invento se había perdido. Ahora sabemos que, por aquella época, algunos empleados de la oficina de patentes estuvieron haciendo chanchullos con la compañía de Bell. También salió a la luz que Bell estuvo pagando durante 17 años un 20% de los beneficios de su invento a la Western Union. Sí, esa era la empresa que “perdió” el telégrafo parlante cuando Meucci se pasó dos años intentando hacerles una demostración.

En 1886 acabó llevando a juicio a sus propios abogados, en el que parece ser que se demostró que estaban recibiendo presiones del ahora multimillonario Bell. Meucci lo tenía tan claro que llegó a convencer al juez que él era el inventor del teléfono. El entonces Secretario de Estado llegó a declara que: «existen suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del teléfono». El mismísimo gobierno de los Estados Unidos demandó a Bell por “fraude y falsedad”, pero los abogados del magnate del teléfono fueron eternizando el proceso de recurso en recurso. El pleito acabó con la muerte de Meucci, en 1889.

Un 11 de junio, el de 2002, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Resolución 269 por la que se reconocía que Meucci había inventado el teléfono bastante antes que Graham Bell.

A lo mejor, un día de estos, empieza a venir el nombre de Meucci en los libros de texto y nuestros hijos aprenden, de verdad, quién inventó el teléfono.

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Esta entrada fue publicada por El Punto sobre la Historia.

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